domingo, 15 de noviembre de 2015

Lo más escuchado de 4chan /mu/

Cuando uno se acostumbra a trabajar con los cascos, con música todo el día, llega un momento en el que se queda sin ideas sobre qué escuchar. Buscando alguna fuente de recomendaciones musicales encontré esta lista de álbumes elaborada por la gente de 4chan.org, foro originalmente dedicado a anime y manga y que desde hace años toca casi cualquier tema que se pueda concebir. Los que aquí se listan (pinchad aquí para una resolución aceptable) son aquellos álbumes más comentados en el subforo de música (/mu/) de 4chan, de forma que los novatos puedan seguir las conversaciones tras haber escuchado los discos.  Con todo y con eso resulta ser una exquisita guía musical, tanto de clásicos como de obras actuales. Muchos de los álbumes son difíciles de digerir, para mentes despiertas. Avisados quedáis y espero que la disfrutéis tanto como yo.


 Gracias a Antonio, que me descubrió 4chan y una versión antigua de esta lista

jueves, 29 de octubre de 2015

Los barbudos de Müller


Hay obras de arte que golpean tras el primer vistazo. Se arquean entonces las cejas y un cosquilleo sube por el torso mientras te acercas a ellas. La sensación no es, desgraciadamente, frecuente, y la experimenté hace un par de semanas, en la segunda planta de la exposición sobre Tristan Tzara que ahora se encuentra en el MAMCS en Estrasburgo. Me topé de bruces con tres bustos primitivos, tallados en piedra, ya casi al final de la exposición. Con la mirada vacía y apacible, fija en algún punto, me sugerían antiguos dioses, de un periodo anterior a que las guerras se inventasen. “Barbus Müller”, anoté entonces en el móvil, sin encontrar el autor ni ningún panel explicativo.
Cuando luego investigué en Internet, y tras percatarme que el título no correspondía más que a “barbudos de Müller”, me di cuenta de que era difícil encontrar algo sobre ellos, casi imposible en castellano. Se trata de una serie de estatuas cuyo origen se desconoce, esculpidas en granito o piedra volcánica. Su nombre proviene del coleccionista Josef Müller, que las descubrió en un anticuario en 1940, y del hecho de que varias de ellas portan una barba muy característica.
Aunque tienen una apariencia arcaica que recuerda al arte mesoamericano o a las esculturas de la Isla  de Pascua, se piensa que fueron elaboradas recientemente. Además, se cree que son de origen francés, por las características de la piedra utilizada en su elaboración. Fueron coleccionadas por Henri-Pierre Roché, Charles Ratton, el escultor Saint-Paul o Jean Dubuffet, que los hizo protagonistas en 1947 del primer número de su revista l’Art Brut, imposible de encontrar en formato digital pero que puede comprarse en Iberlibro por unos 700€ de nada.
 
Y nada más. No hay más información. Si fuesen obra de algún autor reciente, como todo parece apuntar, cabe preguntarse si éste ha querido mantenerse oculto a propósito. Puede que  algún artista quisiese llevar el concepto de Art Brut al extremo, y no sólo representar la naturaleza atávica y naíf que aún podía encontrar en los pacientes de hospitales psiquiátricos, sino también conferir a la obra el anonimato forzoso de cualquier obra primitiva. Tanto podrían ser obra de algún aficionado como la broma de algún artista, quizás incluso del propio Dubuffet. 
Pero, ¿en realidad importa eso? La mirada pacífica y como fuera del tiempo, su presencia sólida y totémica, siguen estando ahí, en cada una de las estatuas, independientemente de su autor y de su tiempo. El misterio no las hace sino más interesantes, y nos permite aproximarnos a ellas como lo que son, sin prejuicios fruto del contexto en el que fueron creadas.
Por cierto, estaría muy bien que Gallimard reeditase los números de l’Art Brut de Dubuffet, al menos el primero, del que ya se presentó una reedición en 1979 en Ginebra. Seguro que son un documento esencial para comprender el movimiento. Y me come la curiosidad por no poder encontrarlos.



miércoles, 28 de octubre de 2015

Discorporate vuelve (esta vez sí, lo prometo)

Más de tres años han pasado desde la última vez que mis no demasiado numerosos lectores tuvieron noticia de una nueva publicación en este blog. Tras más de 300 entradas publicadas, llegó un momento en el que no era capaz de mantener la constancia necesaria para alimentarlo, y decidí abandonar por completo tras varios intentos fallidos de volver a publicar.

Discorporate surgió como un mecanismo de evasión, una forma de proyectar un poco de mi tiempo en algo ajeno a la Ingeniería, que estudiaba por aquél entonces. Y es que ya lo dice el título, "discorporate", abandonar el cuerpo, una palabra que no aparece en los diccionarios y que le debo al gran Frank Zappa.

En un momento en el que me encuentro en pleno cambio, voluntario y firme, de mi vida (nuevo país, nuevo idioma, nuevo ambiente profesional), he decidido retomar este proyecto, que he estado echando de menos sin darme ni cuenta. Pero después de varios años, mi perspectiva sobre las publicaciones ha cambiado, y este cambio se va a ver necesariamente reflejado en el blog. Cuando lo comencé, en 2008, me propuse que las publicaciones tendrían un tono objetivo y no hablaría explíticamente de mis experiencias personales, mis ideas o mis sentimientos. Era una época en la que no hacía tanto tiempo que la gente había comenzado a publicar sus intimidades en Internet, y aspiraba a que mi creación se identificase más con la primera plana de un periódico que con la rejilla de un confesonario.

Ahora quiero que el enfoque sea diferente. Vuelvo a estas páginas por una pulsión de escritura, porque lo que escribo no quede en legajos sueltos o en libretas. Esto supone un acercamiento al blog mucho más personal. Y no es que vaya a narrar mi vida, en absoluto, pero mis ideas y opiniones se filtrarán en mayor medida en estas páginas. En definitiva, habrá más de mí mismo en cada entrada, e igual podré dedicar una entrada a la crítica de algún libro o a una nueva banda de rock, como venía siendo habitual, como que la siguiente podrá contener una reflexión, la descripción de una escena o una opinión política.

El objetivo es tener un público al que enfrentarme, que me obligue y me imponga una constancia en la escritura. Aunque no me leyese nadie, el publicar mis palabras aquí invocará a un Público abstracto que sólo por sentirlo como vigilante cumplirá de sobra su función.

Aún así, bien me gustaría que el blog se nutriese de seguidores y que se generase debate gracias a sus comentarios. Que cada uno de ellos enriquezca cada entrada y que se me censure y critique lo que sea necesario. E igual que habrá gente que no esté de acuerdo con lo que escriba, también cometeré errores que espero detecten quienes me lean. Cosas que tiene la subjetividad.

Estad atentos, porque Discorporate ha vuelto y vuelve para quedarse. Al menos durante una temporada.

miércoles, 11 de julio de 2012

El pasatiempo favorito de Man Ray



Seguro que todos conocéis la famosa fotografía que encabeza este artículo, pero no tantos habéis oído hablar sobre el origen de su título. La obra pertenece al fotógrafo americano afincado en París Man Ray, y se publicó por primera vez en junio de 1924 en el número trece de la revista Littérature. La chica que aparece retratada es Kiki de Montparnasse, modelo, cantante y actriz que se convirtió en musa de la crema de la intelectualidad parisina, y sobre cuyas sugerentes curvas Man Ray dibujó la inconfundible forma de los oídos de la caja de resonancia de un violín.
Si la obra ya es bella y original de por sí, su título, Le violon d’Ingres (El violín de Ingres), la enriquece aún más. Pero para darnos cuenta de ello, antes hay que conocer algo de la historia de Ingres. Jean-Auguste-Dominique Ingres (1780-1867) fue un pintor francés a caballo entre el neoclasicismo y el romanticismo pero, sobre todo, un dibujante excepcional, como bien puede apreciarse en las marcadas líneas de sus obras. Uno de sus temas preferidos son los desnudos femeninos, que generalmente enmarcaba en un ambiente oriental exótico, como en El baño turco, que se muestra abajo.


Pues bien, además de su pasión por la pintura, Ingres fue un apasionado de la música. Tanto que a pesar de que nadie le oyó nunca tocar, se extendió por París el rumor de que era un violinista magnífico. Todos sus amigos y conocidos le rogaban que amenizase las reuniones tocando alguna pieza, a lo que Ingres respondía con una sonrisita, aduciendo que sus días como músico habían acabado cuando a los dieciséis años dejó la orquesta del Capitolio en Toulouse, donde era segundo violinista. Esto dio lugar a la expresión francesa violon d’Ingres, que equivale a ‘pasatiempo favorito’, una actividad que no es nuestra principal ocupación pero a la que nos entregamos con entusiasmo, tal y como se decía que Ingres tocaba su violín.
Así se explica el aspecto de odalisca ingresiana de Kiki y esa fusión entre el violín y la pintura que, supuestamente, se daban en Ingres. Me pregunto cuál sería el proceso creativo de esta fotografía. ¿Estaría todo planeado? Odalisca, violín, Ingres… ¿O acaso a Man Ray se le ocurrió la idea tras revelar las fotografías de una sesión a Kiki de Montparnasse? De cualquier modo, la asociación entre la modelo, el concepto de ‘pasatiempo favorito’ y la historia de Ingres me parece deliciosa.

lunes, 9 de julio de 2012

Nick Waterhouse y su estilo vieja escuela


El californiano Nick Waterhouse, al igual que su música, parece salido de una máquina del tiempo. A este chaval de 25 años, con cara de niño bueno, peinado de raya definida y gafas de pasta, lo que le atrae es el Rhythm & Blues de los 50. Y no es que intente adaptar esos sonidos de cuando el rock estaba todavía en pañales a las tendencias musicales actuales, sino que intenta emular directamente a sus viejos ídolos en busca del single perfecto.
Las técnicas utilizadas para grabar sus singles son las mismas que las empleadas en los antiguos estudios de grabación, donde la digitalización de la música no era posible y todo el proceso se realizaba en analógico. Y es que como bien se lee en el texto que acompaña a su primer álbum, Time’s All Gone, publicado este año por Innovative Leisure (Los Angeles) y cuyo título no puede ser más significativo, “todo lo referente a Nick Waterhouse comenzó con un single de 45 rpm”.


Su pasión por los 45 revoluciones, desarrollada en parte en la tienda de Dick Vivian, en San Francisco, se adivina en todas las canciones del álbum: melodías simples pero vibrantes, letras repetitivas, doo-wahs y chasquidos de dedos. El saxofón de Ira Raibon está muy presente y es el instrumento que le da cuerpo a todos los temas.
Incluso la presentación del álbum sigue el estándar de los 50, pues el póster que acompaña a la versión vinilo y al CD es en blanco y negro y con una maquetación propia de la época. Por supuesto, Waterhouse ha dado prioridad al vinilo sobre el CD, cuyo formato es igual al del primero (mismas proporciones pero en tamaño CD) y que creo ha sido editado por una cuestión puramente práctica en unos tiempos en los que sólo unos pocos conservan un reproductor de vinilos.
Aunque demasiado obsesionado bajo mi punto de vista con su puritanismo musical, que parece convivir con un exagerado desdén por lo actual, Waterhouse ha creado un disco con mucho encanto y muy bailable. Bailable al viejo estilo, claro está. Quizás está aún lejos de conseguir el single perfecto, como él quería, pero sus canciones consiguen retrotraerte a una América en la que los chicos se llamaban Bobby y las chicas Peggy Sue, cuando el Rock’n Roll estaba llamado a convertirse en el rey de todas las músicas.

sábado, 3 de marzo de 2012

¿Netflix es el futuro?

Desde el nacimiento del entretenimiento de masas, en los primeros años del siglo XX, el volumen de la industria no ha hecho más que crecer hasta hace unos años. Se han construido muchas fortunas a base de él y parecía que la cosa siempre iría a más si uno tenía buen ojo para encontrar estrellas, pues gracias a las mejoras tecnológicas cada vez se alcanzaba a un mayor número de personas. Pero uno de estos avances, Internet, ha hecho tambalearse los cimientos de la industria. Las grandes discográficas, productoras y editoriales intentan convencerse y convencer al resto, principalmente a los Gobiernos, de que los intermediarios siguen siendo igual de importantes y tienen que seguir llevándose el mismo pellizco cuando gracias a Internet son menos necesarios que nunca.

Pero por suerte, y a pesar de que sólo se interviene para reducir la piratería y no los precios, las cosas van cambiando poco a poco y surgen nuevos modelos de negocio que apuntan en la buena dirección. Es el caso de Netflix, una empresa americana que ofrece películas y series en streaming, es decir, para ver online, por una tarifa mensual más que razonable, unos 8$ al mes. El catálogo y la calidad (para tratarse de Internet) son impresionantes. Más que como un archivo de películas y series funciona como una televisión a la carta, pues es difícil encontrar todo lo que quieras si nos ponemos exquisitos, aunque la oferta es lo suficientemente amplia como para dar rápidamente con algo que te apetezca ver en ese momento.

Por supuesto no puedes encontrar estrenos, pero el tiempo que pasa hasta que puedes tener acceso al material es de menos de un año, dependiendo también del producto en concreto. El uso no puede ser más cómodo: en la página de inicio aparecen películas y series relacionadas con tus gustos, y con sólo un click ya puedes empezar a verla. Además, si la interrumpes, en tu cuenta se guarda el punto exacto en el que te quedaste.

La buena noticia es que seguramente este año llegue a España, aún no se sabe a qué precio. El material al que se tiene acceso varía de país en país, y quizás al principio la oferta no sea demasiado grande. Pero para aquellos que no tengan problemas con el inglés, creo que la versión americana podría funcionar a través de un proxy que emule una dirección IP de EEUU.

Y es que al final empresas como Netflix se están dando cuenta de que la falta de demanda comercial de música y películas (dejemos a un lado los libros, cuyo problema puede tener un origen más triste) no tiene más que un motivo: los altos precios. Porque ¿quién va a molestarse en descargar ilegalmente una película cuando puede verla online en unos segundos por un precio razonable?

miércoles, 29 de febrero de 2012

Una enciclopedia del mundo

En definitiva, una magnífica fuente de referencia en cuestiones geográficas. Echarle cada día un vistazo a la ficha de un país (unos 5 minutos) es una buena forma de situarte mejor respecto al resto del mundo.

(Gracias al profesor Bristow, que lo mencionó en clase)

martes, 28 de febrero de 2012

Hostias sobre hielo

Siempre había oído que el hockey sobre hielo era un deporte bastante “sucio”, en el que se permitían empujones de toda clase para competir por el disco. Y también que era peligroso, pues nunca se sabe dónde puede acabar una de esos patines, con sus afiladas cuchillas. Pero no me esperaba lo que vi el pasado 16 de febrero en el Staples Center de Los Ángeles, en el partido entre LA Kings y Phoenix Coyotes.

Resulta que aparte de la mencionada laxitud del reglamento en lo que a contacto físico se refiere, están permitidas las peleas. Sí, peleas. Si un jugador está molesto con el juego sucio de otro y cree que los improperios verbales no le resarcen lo suficiente puede recurrir a sus puños y liarse a cates. Y los árbitros sólo se limitarán a mirar sin intervenir hasta que uno de ellos aparezca como claro vencedor.

Es chocante cómo en mitad del partido el juego se para, todo el mundo empieza a jalear y ves a los protagonistas arrojando el stick a un lado, quitarse los guantes y adoptar posición de boxeo. Hasta saltan a menudo los cascos de las hostias, y lo normal es que terminen tirados en el hielo, agarrándose, hasta que al fin los separan. Y por haberse peleado, cinco minutos de penalización en una salita al lado de la pista, separados, claro está, vayan a pelearse otra vez sin que el público pueda verlo. Porque lo que más suele gustarle a la gente que va al hockey son las peleas. Se vuelven loquitos, y hasta en los comentarios deportivos se habla de quién se peleó más durante la temporada o cuánta tensión hay entre los equipos.

Este deporte bebe de la América más cerril y sexista, la que defiende el derecho a llevar armas y la ley del más fuerte. Es otro ejemplo más del liberalismo extremo de la sociedad americana, aparte de por el ojo por ojo y el sálvese quién pueda, porque se ajusta a la demanda del público sin considerar ningún aspecto moral, sólo considerando la vía para conseguir más beneficios económicos. Así no creo que aprendan los niños americanos a solucionar los problemas dialogando. Así seguirán considerándose correctas intervenciones como las de Vietnam o Irak, los abusos de Israel o la falta de ayudas a los que no pueden pagar un seguro médico decente. Y allá cada uno que se las apañe como pueda.

lunes, 27 de febrero de 2012

Historia del Documental

En la televisión actual se producen y se ven más documentales que nunca. Hay canales específicamente dedicados a ellos y una amplia audiencia se entretiene siguiendo las aventuras de los elefantes africanos en busca de agua o el costoso proceso de fabricación de una pelota de golf. Pero no siempre ha sido así. Hubo un tiempo en el que los documentales no podían competir comercialmente con el resto del cine y debían ser financiados por las instituciones gubernamentales, mientras que ahora las películas de Michael Moore superan en taquilla a la mayoría de las de ficción.

El fantástico libro de Jack C. Ellis y Betsy A. McLane, A New History of Documentary Film, analiza la evolución de este complejo género cuyas fronteras son más difusas de lo que en un primer momento podemos pensar, desde Nanook, donde Flaherty grabó la vida de los inuit, hasta Super Size Me, esa protesta contra la comida basura cuyo protagonista emplea un mes de su vida comiendo sólo en McDonald’s, pasando por la importante labor de Grierson al frente del National Film Board de Canada o la innovación del cinéma vérité en los 60.

Ellis y McLane no se limitan a exponer los hechos sin más, sino que analizan su origen y su conexión con otros movimientos, ya sea dentro del cine o fuera de él. Se hace especial énfasis en cómo los cambios tecnológicos han ido influyendo en la forma de hacer documentales más allá de la reducción de tamaño de las cámaras. Así, por ejemplo, la llegada de la televisión trajo consigo una necesidad de rellenar horario con documentales, más baratos de producir que el material de ficción en la mayoría de los casos. Cada capítulo se complementa con una filmografía esencial sobre ese periodo.

Aunque se advierte al lector desde el principio, el libro tiene un rango de análisis temático y geográfico restringido sin el cual sería mucho más interesante si cabe. En primer lugar, los autores califican como documental sólo aquellos que tienen una temática social y humana, lo que deja a los de naturaleza o tecnología fuera del análisis. Sin embargo, la segunda edición, que sale al mercado en abril de este año y que está firmada sólo por McLane, parece que va incluir nuevos capítulos para tratar, al menos de forma superficial, otros subgéneros. La segunda limitación es que, como bien reza el subtítulo (que ya podrían poner en la portada), se centra en documentales producidos en Estados Unidos, Canada y Reino Unido. Si bien al principio se dedican un par de capítulos al documental ruso de los años 20 y al movimiento avant-garde europeo, sólo se hace referencia a documentales producidos en otros lugares en la medida en que estos han influido en los de estos tres países. Así, los capítulos en los que se habla de lo producido para televisión pueden resultar tediosos para el lector extranjero. Por ello, a no ser que se amplíe más la obra, dudo mucho que sea alguna vez traducida al castellano.

(Gracias a Natalia por prestarme el libro)

domingo, 29 de mayo de 2011

De la burbuja inmobiliaria a la crisis

A pesar de que la crisis a la que nos enfrentemos sea de carácter global, bien es cierto que las circunstancias de España son algo especiales, sobre todo en lo relacionado con el ladrillo y en lo que a paro se refiere. Para ayudarnos a entender la situación española, el dibujante Aleix Saló ha creado este simpático vídeo en el que explica con mucha gracia y de forma meridianamente clara cómo hemos llegado hasta este punto.



(Gracias a Antonio por el aporte)

jueves, 19 de mayo de 2011

¡INDIGNAOS!

Ya han pasado varios días desde el 15-M y no creo que nadie siga considerando las protestas que se vienen realizando en numerosas ciudades españolas como un follón montado por grupos "antisistema". Estamos ante un movimiento cada vez más sólido, basado en la profunda indignación del pueblo, especialmente de los jóvenes. Hasta ahora creo que no he introducido demasiados factores políticos en este blog, pero dado que es la herramienta más directa de la que dispongo para mostrar mi INDIGNACIÓN, no tengo ningún reparo en introducir un pequeño cambio de rumbo.

Y es que esa es la palabra clave, INDIGNACIÓN, como bien dice Stéphane Hessel en su exaltador, aunque quizás demasiado escueto e impreciso, librito. INDIGNACIÓN por cómo se comporta la clase política, por la dominación de los mercados, por la actitud de laisser faire en la que se ha acomodado gran parte de la ciudadanía.

El control de los gobiernos sobre los mercados se ha ido reduciendo cada vez más,
prácticamente desde que acabó la II Guerra Mundial hasta las bochornosas desregularizaciones que se han llevado a cabo en países como Islandia. El liberalismo agresivo que rige las altas esferas financieras implica que se dé rienda suelta a la codicia de unos cuantos que, de una forma realmente insultante, nunca quedan satisfechos y cada vez quieren acumular más y más. Era lógico que esto nos llevase a una profunda crisis, ya no sólo financiera, sino económica en general, social y política.

En el caso concreto de España, el bipartidismo, algo que no tiene por qué ser necesariamente "tan" malo si los partidos están bien organizados y representan correctamente a la ciudadanía, se ha convertido en una suerte de chiste con reminiscencias de aquellos turnos que se establecían en el frontera de los dos siglos precedentes entre el Partido Liberal y el Conservador. Parece que los líderes de ahora, cuyos equipos están salpicados por doquier de casos de corrupción y a cuyo alrededor siempre vemos las mismas caras año tras año (¡lustros o décadas en algunos casos!), no motivan al electorado, que se mueve casi por acontecimientos trascendentes que determinan el cambio de turno.

Ante todo este panorama, INDIGNAOS. Comenzad por tomar conciencia de ello, reflexionad, utilizad vuestro pensamiento crítico para analizar lo que está pasando. Y después actuad: haced pública vuestra INDIGNACIÓN, ya sea saliendo a la calle o participando en blogs o redes sociales. Puede que no logremos un cambio sustancial, ni siquiera el aclamado Mayo del 68, que tanto influyó en muchas cosas, pudo frenar la degeneración de los mercados. Pero podemos provocar pequeños cambios, hacer que la clase política no se duerma en los laureles, ir en contra del individualismo y el conformismo impuestos por el capitalismo agresivo. Y, lo más importante, mantened vuestro nivel de INDIGNACIÓN, que se vea que la cosa va en serio.

P.S: Os dejo con un vídeo de una entrevista a José Luis Sampedro en la que analiza de forma muy certera la situación democrática española y da su apoyo a las manifestaciones.

viernes, 29 de abril de 2011

Tim Minchin, el músico irreverente

Los recursos que utilizan los humoristas en sus sketches o actuaciones suelen ser muy variados, y no es infrecuente que se recurra a la música como medio para hacer reír al espectador. El australiano Tim Minchin basa su humor irreverente precisamente en esto, en la música. De hecho, él se considera más bien músico y compositor, pero sus canciones "resultan ser graciosas". Combina su envidiable habilidad al piano con unas letras ácidas repletas de juegos de palabras (lo que no impide del todo seguir las canciones con subtítulos) y gobernadas por un gran sentido crítico.

Y es que Minchin es muy apreciado en los círculos escépticos por su continuas críticas a fundamentalistas, creacionistas y todos aquellos que menosprecian a la ciencia y se obcecan explicar el mundo desde un punto de vista puramente religioso. De hecho, despertó una gran polémica cuando en abril de 2010 publicó en Youtube un vídeo con animaciones de Fraser Davidson como respuesta a un artículo del New York Times en el que se daba a conocer que el Papa había protegido a un sacerdote que había estado importunando a jovencitos.

En lugar de este anecdótico vídeo, que utiliza un lenguaje bastante duro que puede ser ofensivo para algunos, os traigo tres canciones de Minchin en directo y subtituladas al español. En la primera, Storm, la mejor de las que yo he escuchado, hace una crítica directa a todas esas pseudociencias y pseudoecologismos que pueblan las mentes de tanto ingenuo narrando su encuentro con un espécimen realmente disparatado. En la segunda, Inflatable You, enumera todas las maravillosas virtudes de su pareja... hinchable. Es curiosa la atención que ponen los músicos en las amantes de plástico (ahora mismo me viene a la cabeza la genial Plastic Fantastic Lover, de los Jefferson Airplane, pero creo recordar que me he topado alguna vez con otras, además de la del disco homónimo de la Orquesta Mondragón), quizás por eso de que no protestan. Por último, en Rock and Roll Nerd describe al típico muchacho que quiere ser estrella de rock pero que al final sólo es un "nerd" (un "pringao") que ni bebe, ni trasnocha y ni siquiera sabe tocar la guitarra.

En fin, todo un artista provocador del que podéis encontrar muchísimas canciones más en Youtube, y substituladas al español. Espero que lo disfrutéis tanto como yo.







(Gracias a Marta por la referencia)

sábado, 2 de abril de 2011

Porque la estandarización puede ser divertida

Si tuviésemos que elegir de entre todos los avances tecnológicos de la Humanidad cuál de ellos debe más a la creatividad humana y no tanto a la observación del medio natural, sin duda escogeríamos el desarrollo del software y de Internet. En un programa de ordenador o en un protocolo de comunicación se consigue un nivel de abstracción sólo limitado por la propia creatividad del que lo crea. Así, es lógico que en ellos aparezcan numerosas referencias culturales, como los nombres del lenguaje de programación Python (por los Monty Python) o el framework web Django (por el guitarrista Django Reinhardt). Además, no es raro que se introduzcan en el código ciertas bromas, algunas difíciles de encontrar como los famosos Huevos de Pascua.

Pero no os creais que esto sólo lo aplican los desarrolladores que trabajan por su cuenta, sino que hay organismos oficiales que también lo hacen. Por ejemplo, ni más ni menos que la IETF, la organización de normalización de Internet, publica desde 1978 (aunque de forma intermitente pero cada vez más frecuente) unos RFC de cachondeo cada 1 de abril (April Fool's Day), el Día de los Inocentes en muchos países (entre ellos Estados Unidos).

Muchos os preguntaréis qué diablos es eso de los RFC. Son las siglas de Request for Comments (algo así como "Petición de comentarios"), documentos que regulan de alguna forma cómo se tiene que hacer algo en Internet: cómo se codifican los mensajes en bits, cómo se hacen las peticiones a una web, qué se debe utilizar en una comunicación multimedia, etc. Su nombre viene de que empezaron siendo proyectos que se colgaban en la Red a la espera de que la gente opinase sobre su aplicabilidad y se discutiesen posibles mejoras, aunque ahora prácticamente se toman ya como estándares definitivos.

Estos documentos de coña tienen exactamente el mismo formato que cualquier RFC, y precisamente la gracia radica en su aparente seriedad. Algunos son realmente ingeniosos, como aquél que propone un protocolo de comunicación para comprobar si se cumple el Teorema de los infinitos monos, ya sabéis, ese teorema que dice que si ponemos un número infinito de monos delante de un número infinito de máquinas de escribir terminarán al final alumbrando las obras completas de Shakespeare. El RFC contempla de todo: desde cómo controlar a todos los monos a través de mensajes hasta cómo pueden satisfacer los simios sus necesidades alimenticias. También los hay centrados en juegos de palabras, como el que traduce los mensajes SONET para trabajar sobre fibra óptica a sonetos poéticos (sonnets en inglés).

Ayer publicaron nada menos que tres nuevos RFC falsos. El primero pretende utilizar percepción extrasensorial para reducir el tiempo que tardan los paquetes en transmitirse por la red, mientras que el segundo propone emplear la atmósfera como medio de multidifusión de los mensajes, algo completamente descabellado, claro está. El último es una revisión para la nueva versión de IP (IPv6) de otro RFC de broma publicado en 1990, en el que se planteaba una adaptación del protocolo de Internet al uso de palomas mensajeras para transportar las peticiones y respuestas (y que llegó a probarse en la vida real).

No está mal esta divertida iniciativa, que sirve para rebajar un poco el tono serio que suelen adoptar este tipo de organismos en sus escritos. Para ver otros de los RFC humorísticos, hay una completa lista en la Wikipedia inglesa.

(Gracias a J.J. Merelo por la noticia)

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Humor tonto para gente inteligente

Para hacer reír a veces no hacen falta ideas demasiado elaboradas: si se utiliza bien el ingenio pueden crearse situaciones hilarantes a partir de los elementos más sencillos. En el blog Humor tonto para gente inteligente se dedican a crear viñetas directas e ingeniosas, fruto de juegos de palabras en ocasiones forzados pero nunca faltos de comicidad. Su humor sólo es tonto en la medida de que puedes pensar "¿cómo no se me había ocurrido a mí esta relación?", y no porque sea simple o poco elaborado. Es más, algunas viñetas hay que repasarlas dos veces para pillar el chiste, y los dibujos son geniales, ideales para poner de fondo de escritorio o de avatar en algún foro.

Aquí os dejo algunas de las viñetas que más me han gustado (la de Eugenio es buenísima). ¿Cuál preferís vosotros?


(Gracias a Juanma por el enlace)

domingo, 17 de octubre de 2010

Los logos creativos de Google



A estas alturas no creo que haya muchos internautas que no sepan lo que es un doodle, esos logos artístico que Google muestra en su web cuando hay algún evento importante. Muchos son realmente creativos y su facilidad de descarga los convierte en un sugerente objeto de coleccionismo electrónico. Y como yo siento siempre atracción hacia lo coleccionable, como ya dije en una entrada anterior, me puse manos a la obra y atesoro ya 57 doodles diferentes, eso sí, todos del portal de Google en España. Porque muchos sabréis que los doodles dependen de cada país, aunque hay algunos globales para fechas internacionalmente señaladas, y el colmo del coleccionismo podría ser visitar diariamente todos los portales de Google en el mundo en busca de posibles doodles.

Últimamente la tendencia del gigante web es hacer que sus doodles interaccionen con el usuario, concepto que alcanzó su máxima expresión con el homenaje a Pacman, con las divertidas pelotas de colores que huían del ratón o con el reciente vídeo del cumpleaños de Lennon, lo que los hace un tanto difíciles de conservar al margen de alguna captura de pantalla.

En fin, no he escrito esta entrada para mostraros mi colección de doodles, aún demasiado pequeña y reciente, sino para invitaros a que visitéis el siguiente enlace en el que se hace una selección de los 45 mejores doodles, tanto globales como de diferentes países (hay uno de España, dedicado a los patios cordobeses). Algunos son un verdadero derroche de creatividad y posiblemente de lo mejor que pueda encontrarse en diseño de logos. Mis favoritos son el del Día de Pi y el del cumpleaños de H.G. Wells. Os animo a todos a que comentéis acerca de vuestros preferidos y de algún enlace más sobre doodles que conozcáis.

P.S: Para leer más sobre los doodles con un toque de humor, aquí tenéis la entrada que publicó mi amigo Mowy en Patapam Pish.

(Gracias a Javi por el enlace :D)

martes, 12 de octubre de 2010

Un mar de pipas



Es impresionante la obra que hay ahora instalada en la Sala de Turbinas de la Tate Modern, en Londres, ese inmenso atrio abierto a la creatividad de los artistas y dónde se han realizado montajes tan espectaculares como lo de Miroslaw Balka o Carten Hoeller. Resulta que al artista conceptual chino Ai Weiwei se le ha ocurrido la idea de llenarla con cien millones de pipas de girasol hechas de porcelana, un auténtico "trabajo de chinos" en el que han colaborado 1600 artesanos, que han pintado a mano una por una cada semillita durante dos años.

Se trata una obra que permite la plena interacción con el público. Porque la cosa no se queda en el sobrecogimiento visual que pueden provocar 1000 metros cuadrados repletos de pipas, sino que lo principal es que la gente camine sobre ellas, las toque, se tumbe... e incluso sustraiga alguna de recuerdo, a pesar de que la Tate recomiende no hacerlo. Pero, ¿y a qué viene tanta pipa? Además de pretender una llamada directa a los sentidos del público, la idea ha surgido de la evocación de la Revolución Cultural China, cuando los campesinos se evadían comiendo pipas mientras que eran representados por la propaganda como girasoles adorando al sol Mao.


Y es que Ai Weiwei siempre ha procurado airear la represión que se sufre en China por el régimen comunista e intentar hacer algo para concienciar a la gente sobre este problema, entre otras razones porque su padre, el gran poeta chino Ai Quin, fue duramente represaliado y desterrado a lo más inhóspito del país. Así, colaboró en el diseño del estadio nacional de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, con la esperanza de que esto supondría un paso a favor de la democratización, pero luego no quiso tener nada que ver con el proyecto en vista de la gran farsa organizada por el Gobierno, de su poca voluntad de cambio. Su arte está bastante influenciado por el dadaísmo y el arte pop, siendo sus obras más conocidas la
serie de fotografías en las que aparece rompiendo un jarrón milenario de la dinastía Han, como un símbolo de la liberación de la identidad cultural, o las fotografías en las que se ve su mano con el dedo corazón extendido en lugares como Tiananmen o la Casa Blanca. Si queréis conocer más acerca de este interesante artista, os recomiendo este reportaje de El País.

(Vía ABC)

Actualización(15/10/2010): Vaya por Dios. Me acabo de enterar de que ya no se pueden pisar las pipas porque el polvo que desprenden debido a la gran afluencia de visitantes es perjudicial para la salud. Una lástima.