
Pues bien, el polémico autor encontró en el Génesis todo un reflejo de sus ácidas historias, y durante cuatro años se ha dedicado a plasmar sin dejarse ni un detalle todos los episodios del primer libro de la Biblia: incesto, asesinatos, adulterios... Una forma de mostrarlo como no apto para menores y muy alejado de las versiones ilustradas que regalan en las comuniones.
Podéis ampliar la información con el estupendo artículo de Iker Seisdedos en El País.
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